el Altiplano
La Cordillera de los Andes forma un macizo imponente que se levanta junto a la depresión intermedia, en forma de un gran plano inclinado, alcanzando alturas entre los 5.000 y los 6.000 metros. La mayoría de estas alturas son volcanes.
Los materiales expulsados por estos volcanes rellenaron la superficie de la cordillera, formando las planicies que han dado a este sector el nombre de altiplano. El altiplano chileno participa de las mismas características que el resto de la gran meseta andina, que Chile comparte con los países vecinos.
El altiplano recibe precipitaciones tropicales y nieve en enero y febrero, en verano entonces aunque llamamos este fenómeno climático el "invierno boliviano". Aquí no es la aridez sino la altura la que limita y determina la vida: sólo la flora y fauna más fuertes y especializadas pueden sobrevivir a los caprichos de una vida por sobre los 3.500 metros. No obstante existe una gran diversidad biológica cuyas muestras más representativas están protegidas en los parques y monumentos nacionales como el parque nacional Lauca, Isluga y Salar de Surire.
Así, vasto y colorido, salpicado por lagos, pantanos ("bofedales"), salares y géiseres; coronado por volcanes de 6.000 metros, el altiplano es el eslabón que une a Chile con las culturas grandes de los Andes centrales. En la actualidad, el altiplano chileno es hogar de una sociedad tradicional de indios aymaras, que deambulan entre volcanes y bofedales pantanosos con sus llamas y alpacas domesticadas. Periódicamente se congregan para honrar a sus santos en fantasmagóricos "pueblos ceremoniales", blanqueados por la cal.
Grandes áreas de este singular paisaje están protegidas por un sistema de espectaculares parques nacionales, entre los cuales se encuentra Parque Nacional Lauca.